28.5.06

Yo no soy ése

Luego del boom de la vertiente cívico-moralista que impuso su anterior éxito editorial “Hay espacio para todos”, la escritora Diana Cornejo nos sorprende con su nueva publicación (por el momento en circulación restringida).

El nombre del relato, Midtown Madness, presumiblemente ha sido tomado de un juego de computadoras en el que se recrean inciviles competencias automóvilisticas, a la manera vertiginosa de “French Connection”, por las calles de la ciudad elegida por el jugador para ejercer su ansia de devastación. Así como en el juego se atropella, machaca y mata lo que está al paso, sin miramientos por las reglas, así obra la autora en detrimento del estilo que la hizo célebre.

En este curioso relato onírico-hospitalario, de raigambre surrealista y humor negro, la protagonista cuenta su peripecia con el relajo con que se cuenta un sueño: Después de esforzarse por ser admitida en una clínica, sufre desatenciones reiteradas que la desaniman de proseguir los exámenes médicos. A pesar de las severas circunstancias que impone el hospital, la paciente se permite ejercer su capacidad de seducción con el padre indefenso de un niño que está al borde de la muerte. Notoriamente, la lógica corriente está ausente del relato, en cambio se abunda en elementos alimenticios para las vocaciones psicoanalíticas: el hospital, la madre actriz, la gente que se cae de los techos, la indeclinable voluntad de seducción, la dominación, el encierro, el hermano que abre puertas.

La narración es fluida y agradable aunque adolece de agujeros desconcertantes: uno sobre una anécdota japonesa de hora undécima, el otro, sobre una sobrenatural ocurrencia en que se materializan los pensamientos del niño herido.

Finalmente debo confesar una sensible decepción personal: luego de alucinarme personaje de los sueños de la autora al principio, al final me he dado cuenta que ese Gonzalo no era yo.

17.5.06

El sueño de Rosa María

Envuelta en el delicado perfume de sus almohadas, Rosa María piensa que en pocos días deberá elegir entre dos probables autores -el uno intelectual, el otro algo menos- de delitos muy graves contra el género humano.

Segura de su predestinación para escoger lo justo aunque no le fuera de provecho personal (que no partan en mitades al infante, que suelten a Jesús y no a Barrabás), esta circunstancia le parece más parecida al terrible “Mátame un hijo” requerido a Abraham.

Piensa que votar viciado o en blanco es reeditar la actitud asquienta de Poncio Pilatos pero devaluada por el anonimato y, confiada en la oportuna iluminación que la ayudará a decidir, se dispone al reposo.

Durante meses, la candidata de su preferencia había aceptado con humildad los buenos augurios de las encuestas y el sinfónico regocijo de los medios de comunicación, pero repentinamente se había hallado en el desamparo ante un confuso escenario de miembros de mesa, personeros, funcionarios ariscos de la ONPE, del JNE, de la Cancillería. Definitivamente no le habían dicho toda la verdad.

Habían omitido que bastaba que algún maligno la señalaran como la "candidata de los ricos" para que el trabajo de tanto tiempo se desmoronara como una escultura de arena. ¿Acaso no habían recorrido el país llevando la esperanza a los más pobres, no habían bailado huaynos, comido papas y bebido chicha en vaso comunitario? ¿Qué faltó para persuadirlos de que no era la candidata de los ricos?

¿Qué faltó para lograr que la eficiente y bien educada derecha ganara las elecciones. Qué remedio podía evitar el triunfo de la envidia, del resentimiento, del rencor entre razas?

Cuando abre los ojos, cree tener la respuesta: para dar su voto resignado a Alan García, convertido por la pesadilla electoral en contrahecho salvador de la democracia, necesita que éste pida perdón al pueblo. Pero no de la manera elusiva propia de un político criollo. Que muestre arrepentimiento sincero y que pida el perdón del pueblo de una manera satisfactoria.

Arrepentimiento, penitencia y perdón
La ética cristiana exige el arrepentimiento sincero como condición para la salvación del alma. Pero en el ámbito terrenal, la sinceridad del arrepentimiento siempre debe someterse a la subjetividad de los juzgadores. Las palabras o los signos externos del arrepentido no son necesariamente suficientes para llevar a la certidumbre de un arrepentimiento verdadero.

La penitencia, en cambio, es un intento de prueba tangible del arrepentimiento y suele ser condición para el perdón. Judas Izcariote demostró su presumible arrepentimiento de una manera inapelable. En el medievo la penitencia se relacionó con la humillación y la mortificación de la carne. La Inquisición utilizó métodos extremos para producir confesiones y arrepentimientos. Las procesiones de penitenciantes con San Benitos, capirotes y velas verdes hicieron de la penitencia un acto público (que no siempre otorgaba el perdón en este mundo).

La autocrítica es en la política el equivalente de la penitencia aunque tampoco garantiza la rehabilitación. Por ese motivo, siempre que se ha tratado de temas fundamentales, la autocrítica ha sido una práctica poco común, o poco discernible, entre los políticos.

Los partidarios de García afirman que él ya ha hecho la suya aunque no haya satisfecho a todos y que, además, presentarse a las elecciones es someterse a las furias o a la clemencia de los ciudadanos.

Los electores que no votará por Humala en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2006 se compone de los que ya votaron por Alan y probablemente lo volverán a hacer sin necesidad de mayor trámite. Los que reconociendo el desastre de su gobierno tienen la seguridad de que Alan tiene la capacidad para hacerlo mejor. Los que jamás perdonarán su incompetencia y están seguros de que un segundo gobierno sería igual al anterior. Los que podrían perdonar los errores de un primer gobierno pero no pueden perdonar sus presuntos delitos contra la humanidad. Los que sin perdonarle, votarán por él porque le tienen menos miedo que a Humala. Y los que necesitan, tal vez, de ese gesto indefinible que les permitirá decidir en el último instante.

11.5.06

Memorias de la guerra sucia

Una de las quejas más banales de la primera fase de la elección presidencial peruana ha sido la del grupo político que quedó tercero. Ellos acusaron a los 2 primeros de haber motejado a su lideresa como "la candidata de los ricos". Es casi un mal chiste, pero pareciera que a los estrategas de Unión Nacional la producción de esta frase poco ingeniosa los agarró desprevenidos.


Es claro que un algún sector de los votantes de Lourdes Flores pertenecían o a la riqueza, o a la extrema riqueza. Pero, ¿acaso El Perú tiene 3 millones de ricos?... Entonces ¿Hay justificación para la lisura de motejar a Lourdes como "la candidata de los ricos"?... Es muy discutible. Pero entre muchos de sus partidarios existe la opinión de que esa acusación fue causa determinante de la derrota.

Generalmente, sin embargo, los candidatos no ignoran que el escenario político peruano está lejos de ser el reino de los buenos modales. Alan García sabía por ejemplo que le iban a decir asesino, corrupto, mentiroso, incompetente, loco, etc. todo lo cual le fue dicho en todos los tonos. Igualmente, Humala sabía que lo que a él le tocaba era asesino, cachaco autoritario, bruto, improvisado, títere, apañador de reciclados de todo pelaje. Ante este panorama de apocalípticos atributos, ser solamente la "candidata de los ricos" ya no luce tan terrible.

Buscando racionalizar la debacle electoral, los partidarios de Lourdes Flores resaltan la llamada “guerra sucia” y la sindican como determinante para la derrota. Sin afirmar que fuera el único error, es interesante que coincidan en reconocer como el error principal “el no haber respondido a tiempo” a la terrible injuria.

¿Qué pasa con la autoestima de los ricos?
Según toda apariencia en el Perú no hay peor estigma que ser “el candidato de los ricos” y esto nos debe llevar a preguntarnos qué hay tan de malo en ser ricos. (Para quienes nos hemos pasado la vida intentando vanamente llegar a ser ricos, éste es un tema francamente perturbador)

Ignoro cómo serán las campañas políticas fuera del Perú, pero aquí, aun si se prueba lo contrario, todos los candidatos afirmarán que son el “candidato de los pobres" y nadie, pero Nadie se atreverá a decir con dignidad "soy el candidato de los ricos ". ¿Por qué, señor, los seres no son de igual valor?

A favor de nuestros políticos debemos decir que por fortuna todavía nadie se ha atrevido a dar el salto y mandarle a alguien la chapa de “candidato de los blancos”. ¿Será sólo cuestión de tiempo...?

¿Es que somos realmente un país de resentidos en que la envidia se ha entronizado? La constatación de este fenómeno nos sume en siniestras cavilaciones y aporta argumentos a los desesperanzados que afirman que somos una republiqueta inviable.

Preferimos imaginar en las próximas elecciones algún redentor de los ricos que salga al frente con algún eslogan como:
- Somos ricos y qué
- Si, somos ricos pero queremos que todos los demás también lo sean
- Somos el partido de los peruanos emprendedores exitosos
- Somos el partido de los peruanos que sabemos como se hace la riqueza
Pero aun así, un éxito electoral de tal hipotético candidato sería muy sorprendente para decir la verdad.

Por otro lado, el mismo hecho de que los ricos intervengan en política debería proponer con justicia esta interrogante:
Si los ricos nunca pueden llegar a gobernar el país, ¿cómo es que han podido hacerse ricos?. Y si ellos no han necesitado ser gobierno para hacerse ricos, entonces ¿por qué se esfuerzan tanto en llegar a gobernar?

No será que así como la izquierda tiene éxito en lograr la supervivencia uniéndose fervorosamente al outsider de turno, así los ricos dejan relajadamente que las elecciones las gane cualquiera para luego "unirse" suavemente a él.

8.5.06

IDICE o el arte de la adivinación ( I )

Atrapada en esta estancia desconcertante, El Presente, la naturaleza humana no declina su fascinación por el incógnito océano del porvenir y rehúsa las plácidas sugerencias del carpe diem.
El conocimiento del pasado brinda un argumento poderoso para satisfacer esta inclinación. “Los hombres y los pueblos que ignoran su historia están obligados a repetirla”, dice una famosa sentencia. Pero es un hecho que conocerla no exime a los pueblos del gusto culpable por la reincidencia. Por otro lado, las imperturbables estadísticas afirman que entre los que llevan un diario personal hay alta tasa de suicidios exitosos.

Por lo pronto, el conocimiento de la historia, es insuficiente para satisfacer la obsesión humana por conocer el porvenir y beneficiarse de ese conocimiento. K. Dick, gringo alucinado por el futuro, creador de la historia de la película Blade Runner (que muriera sin gozar de un dólar de las ganancias de este clásico del cine), conjeturó en su novela "Minority Report" una sociedad futura en que los crímenes pudieran evitarse antes de que se cometan mediante un sistema mixto de adivinación, estadística y gran potencia de cómputo.

Desde los albores de la humanidad el hombre buscó un atisbo del futuro en la inspección de las entrañas de prójimos y animales, en los intrincados enunciados de los oráculos, en los arbitrarios sueños, en las formas en que el azar disponía varitas, hojas de te o de coca... En la antigüedad, la adivinación ocupaba un lugar muy próximo al ejercicio del poder, pero en los tiempos modernos, normalmente, el oficio parece haber decaído en prestigio. Pero tal vez esta constatación sea demasiado ilusoria.

La ilusión de que la adivinación como ciencia destinada a ayudar a gobernantes y emprendedores en el oscuro reino de los hados, ha decaído, se debe a la exitosa competencia de la teoría probabilística y a las ciencias sociales cuya feliz conjunción ha provisto de herramientas poderosas para predecir el futuro que gozan de amplio prestigio social.

La ciencia probabilística toma una pequeña muestra, pero adecuada, de un universo, la analiza apropiadamente y según los resultados hallados en la muestra, postula una aproximación a los resultados en el universo con un margen de error razonable. Tal vez estemos ante la versión contemporánea y adecentada del arte de los agoreros.

Pero la adivinación (cuando es infalible) sigue siendo mejor que los sondeos de opinión ya que no tiene margen de error. La falibilidad por desgracia sigue siendo una característica constitucional de los humanos. Pero para un futuro tal vez no muy lejano, debemos a aceptar la posibilidad de que una potencia de cómputo ilimitada pueda llevar el error estadístico a límites negligibles y que por lo tanto las computadoras nos acerquen a la quasi infalibilidad en el vaticinio del futuro.

Por otro lado, aunque el apetito por conocer el futuro con la adecuada anticipación es general para todos los miembros de la humanidad, la mayoría de los hombres no tiene a su alcance a adivinadores de calidad ni a empresas de sondeos de opinión de seriedad garantizada. Como es natural, el conocimiento del futuro que puede otorgar la capacidad de anticipación, sigue siendo prerrogativa de los poderosos que quieren seguir siendo poderosos o de ricos que quieren ser más ricos.
IDICE o el arte de la adivinación ( II )

En El Perú las empresas de sondeos políticos se dividen en 2 grupos: las serias e IDICE.

El grupo de las serias se caracteriza por su insobornable imparcialidad y por un núcleo de profesionales de alto perfil. Por esta razón son normalmente muy caras y sus servicios sólo están al alcance de instituciones poderosas. IDICE, en cambio, tiene lazos con el partido aprista y esta parcialidad, aunque no confesa, la aparta de las encuestadoras serias. Además, añade aspectos poco favorables a su imagen con un local institucional ubicado en un barrio populoso de pequeños talleres metal-mecánicos y ladridos de perros, y la única institución que no carece del valor para encargarle encuestas es la universidad Garcilazo de la Vega (que curiosamente también es sospechosa de aprismo). Y nadie sabe en qué pueda aprovecharle a una universidad privada una encuesta política.

Historia de una adivinación
Una de las condiciones para que las adivinaciones sean apetecibles es que permitan que se saque provecho ellas. Otra es que el provecho esté a buen recaudo de las multitudes y a discresión de los pocos y elegidos. Obviamente, esto exige que los adivinos dictaminen antes y no después de los hechos.

Que la difusión pública de las encuestas pueda o no interferir en el libre ejercicio de la voluntad popular es discutible pero, si fuera verdad que IDICE es una emanación aprista, esto indicaría que el APRA cree positivamente que si influye. Otros opinan, contradiciendo al sentido común, que las encuestas sólo proporcionan inocuas instantáneas del temperamento popular sin que ello pueda utilizarse en formar una predisposición a votar por tal o cual.

No fue extraño entonces que en la campaña política peruana de 2006, los sondeos de IDICE hallaran resultados que en numerales u ordinales, de alguna manera favorecieran al APRA. Muy a contrapelo de las encuestadoras serias que con la misma consistencia pero de manera coral, favorecían la candidatura de Lourdes Flores.

Los diarios y televisoras que publicaron en sus primeras planas estos resultados serios, mencionaron los resultados de IDICE, si lo llegaron a hacer, casi con roche. Con la misma convicción con que podrían dar la noticia de una cita con extraterrestres en la playa de Chilca.

En el grupo de las encuestadoras serias, la consistencia y la coincidencia de los resultados, excluía de la carrera al candidato aprista y revelaba la tendencia triunfal de la candidata de UN. Sólo para IDICE, García mantenía indeclinablemente una posición expectante.

A un mes de las elecciones, sin embargo, hasta las encuestadoras serias empezaron a detectar que la aceptación de García crecía, aunque muy tímidamente: era claro que no se trataba de una atropellada. Pero la última quincena previa, IDICE ya daba el 2do lugar a García mientras que las encuestadoras serias lo mantenían en 3ro, aunque admitiendo pendientes inversas en las curvas que no excluían la posibilidad de que éstas se llegaran a cruzar antes del día electoral.

Lo cual finalmente ocurrió: Alan García pasó a segunda vuelta en 2do lugar y desplazó a la candidata que poco antes fue favorita para llegar primera, al tercer lugar.

Pero lo más extraordinario de esta curiosa campaña adivinatoria es que, a pesar de todo, ninguna de las encuestadoras serias se equivocó: a boca de urna, todas las ellas dieron el 2do para García. Ninguna se equivocó. Sólo es justo mencionar el detalle diferencial de que IDICE tuvo a su disposición las artes necesarias para hacer una predicción pública del futuro con la anticipación debida y no después de los hechos, como las encuestadoras serias.

Y no es la primera vez... IDICE ha anticipado certeramente el resultado de 3 elecciones recientes y en todos los casos, oponiéndose a la los resultados de las encuestadoras serias. Quienes creemos en la seriedad y la decencia como valores imperturbables nos hemos quedado perplejos.

5.5.06

IDICE o el arte de la adivinación (III)

UNA GUIA PARA ESCOGER ENCUESTADORA
No se ha querido sugerir que IDICE fuera la única encuestadora seria mientras que las demás no lo eran. Se ha querido llamar la atención sobre el hecho de que esta encuestadora aprista (“no seria”), tendría que poseer un argumento secretísimo para ser certera sin necesidad de ser seria. Un argumento infalible para lograr el propósito único y máximo de todo adivinador: anticipar el futuro.

Si descartamos causas sobrenaturales que expliquen estos éxitos, y no nos es posible concebir que IDICE la aprista, posea matemáticos y científicos sociales que excedan la sabiduría de la competencia seria, no quedaría más que afirmar que IDICE basa sus éxitos exclusivamente en su buena suerte. Pero nada garantiza que esa racha de suerte de IDICE continue.

Poniéndose imaginariamente en el trance de escoger la encuestadora de nuestros sueños: la consideración de los resultados nos llevaría a considerar como buena y honrada a una encuestadora que acierta consistentemente. Si no acierta, o si acierta a destiempo, es digna de duda de incompetencia o corrupción. Es claro que este criterio nos obligaría a contratar a IDICE.

Pero si estamos convencidos de que IDICE es sólo una institución suertuda, tendremos que agenciarnos otro criterio para seguir la búsqueda.

EL MONJE, EL ENCUESTADOR Y LA FE PUBLICA

No hay profesión que más precise de una virtud impecable que la del encuestador: si una empresa de sondeos políticos, se tomara libertades con la ciencia para favorecer una determinada opción violentando el testimonio de la realidad, la fe pública sería bestialmente violada. Y la empresa disminuiría notablemente sus posibilidades de supervivencia. Teóricamente, claro está.

El perfecto encuestador tendría que ser fidedigno como un cura. Tendría que observar una moral rígida en su vida pública y privada. Tendría que hacerse patente mediante una especie de sotana que todos reconozcan para que pueda ser permanentemente observado. Y aunque esto fuese factible, sería insuficiente. No es posible tener una prueba objetiva de la decencia. Y la búsqueda tendría que continuar en el terreno de lo subjetivo. No es muy alentador, pero habría que escoger "al que me parezca más serio" para depararnos alguna efímera paz interior.

Las encuestas políticas serían irrelevantes si nunca llegaran a ser publicadas por los medios de comunicación. Si los intereses de un partido político, las encuestadoras y los medios de comunicación, fueran coincidentes, la fe pública estaría indefensa ya se trate de una dictadura como de una democracia. Los mecanismos de defensa con que cuenta la fe pública son insuficientes y no se han actualizado en concordancia al desarrollo de los medios de comunicación. La libertad de expresión y la fe pública y hasta la libre empresa se encuentran en una circunstancia de entrampamiento debido a que no se puede prohibir las encuestas, no se puede prohibir su publicación y no se puede impedir que la fe pública sea deformada.


De hecho, los medios de comunicación otorgan mucho de la relevancia de que gozan las encuestas políticas. Y eso es ya otra historia que nos podría llevar a imaginar un escenario orwelliano en que los intereses de un partido político, las encuestadoras y los medios de comunicación, resultaran coincidentes. La fe pública estaría inerme en dictadura como en democracia.

UN PARTIDO, UNA ENCUESTADORA
Los mecanismos de defensa de la fe pública son insuficientes y reaccionan tardíamente al cambio vertiginoso de los medios de comunicación. Los conceptos de libre empresa, libertad de expresión, fe pública se hallan en una circunstancia de gran confusión.

Y ya que no sería elegante (ni siquiera posible) prohibir las encuestas, o su publicación y por lo tanto no se puede impedir que la fe pública sea manipulada en sus entrañas, nos permitimos plantear tímidamente una solución.

Si nos atenemos a que la única encuestadora con probables lazos partidarios tiene un récord de exitos por encima del estándar... ¿por qué no propiciar la política de un partido, una encuestadora?

La virtud de cada partido político podría medirse por la actitud de sus encuestadoras. La confrontación de resultados versus votación develaría cuánto, y con cuánta concha se desenvuelve cada partido. Y esto sería una gran ayuda para la toma de decisiones electorales.

11.11.04

VARIACIONES SOBRE LÓGICA Y PERUANIDAD


Un peruano dosificadamente lógico podría esgrimir este razonamiento: no es posible que el Dr. Basadre Ayulo pueda ser un plagiador porque es hijo de nuestro más notable historiador de la república.

Si el Dr. Basadre Ayulo fuera una persona capaz de tan extraordinaria falta de sensibilidad: el plagio… entonces cabría la posibilidad de que haya aprendido estas torcidas artes en el seno de su hogar. Estaríamos en frente de un escenario por demás inquietante: gran parte de la historia del Perú tendría que ser minuciosamente revisada. Ergo, ningún peruano que sea hijo de ilustre historiador puede ser un plagiario.

Tan patriótico conservadurismo no ocurre en el Perú. Pero no estoy seguro de si esto será un rasgo afortunado de nuestra índole o no.

Si pensamos en 2 personas a quienes conocemos con cierto grado de intimidad, y se suscita un delito que sólo podría haber sido cometido por una de esas 2 personas, es probable que, basándonos en nuestra percepción de los antecedentes de cada uno de ellos, nos inclinemos a sospechar cuál habría sido capaz de hacerlo y cuál no. Esto es, una especie de juicio previo.

Los humanos suelen hacerlo así, pero sólo algunos creemos, si se me permite la intromisión, que podemos equivocarnos al prejuzgar. Algunos tienen el sentimiento de poseer la RAZON tan vívido y profundo que son capaces de saltar instancias alegremente hasta llegar a la ejecución sumaria del reo.

Es el caso -para qué lo vamos a negar- de la inmensa mayoría de los peruanos que no sentimos temor alguno en crucificar a nadie siempre que sea de nuestra propia nación. No he podido encontrar en el periodismo nacional ni una sóla actitud que se parezca a la imparcialidad, al menos transitoria, ni mucho menos un rasgo de conmiseración ante la desgracia ajena. Nadie siquiera que se haya preocupado por someter a escrutinio los hechos. Nadie en el Perú. Afuera, el supuesto agraviado Tomás Eloy Martínez se somete, con retórica elegancia, a juicio diciendo que está dispuesto a ofrecer disculpas si le demuestran que el artículo se ha publicado con otro nombre en un medio respetable antes del 24-7-04.

Los 2 artículos identificables (cuyos títulos se diferencian únicamente por el adjetivo “vergonzoso”) y aparecidos en Lima el mismo día en 2 diarios distintos, nos imponen a los peruanos una circunstancia muy definitoria. Si esto hubiera ocurrido en Buenos Aires, ocurriría lo mismo pero con una muy probable diferencia: los argentinos hubieran crucificado, por lo menos transitoriamente, al extranjero.

No en el Perú.

Pero tampoco es fácil juzgarnos a nosotros mismos. ¡Hasta podríamos resultar inocentes! Aquí sabemos que no hay castigo para esta clase de delitos. Mas bien todo lo contrario. La experiencia dice que el ser pillado en plagio flagrante es en el Perú es un signo premonitorio de una rutilante carrera en la vida pública.

Así que, lejos de atender a la ilusión de un castigo perdurable, nos solazamos con el goce efímero de la maledicencia. Tal vez sea todo a lo que podemos aspirar.

Por algo el Perú es tierra de remedadores (con perdón de mis amigos Los Chistosos).

19.8.03

OBJECIONES VERDADERAS


Tengo que reprocharme que mis objeciones sean extemporáneas. La noticia de la instauración de la CVR durante el gobierno de Paniagua no se sometió nunca que yo recuerde a un amplio debate público. En apariencie no había necesidad: ¿acaso podría alguien oponerse al esclarecimiento de lo que realmente pasó? ¿Quiénes murieron realmente, quiénes los mataron, dónde ocultaron sus restos?

¿Quien podría oponerse a que, si esto fuera posible, el estado pudiera resarcir a todos los que perdieron algo o a alguien? Claro está, si esto fuera fáctica, humana e históricamente posible. Sin embargo, sostengo que un ciudadano puede ser adverso a la CVR proponiendo razones y sin necesidad de que sobre su alma se haya obrado una posesión demoníaca.

Aquí propongo algunos argumentos:


1) AL PRINCIPIO FUE EL VERBO:

La comisión tuvo el nombre “de la Verdad” y luego “de la Verdad y de la Reconciliación”.

Verdad es una palabra mayor. Y aunque es muy posible que los curas, los evangelistas y los militares no tengan dudas al respecto, los filósofos si saben cuan compleja e inasible suele ser la verdad. Los marxistas, bien entrenados en navegar las agitadas aguas de la dialéctica, tampoco ignoran lo indócil del concepto. Los fujimoristas, finalmente siempre tuvieron un sentimiento muy flexible ante este concepto.

Por la conformación de la CVR, podemos deducir que el informe deberá tener cuidadosos y largos prolegómenos para explicar a qué se refiere específicamente su nombre, irremediable ampuloso y/o efectista. Mi atención estará en la justificación del nombre (que presumo redactará el comisionado Lerner), especialista en filosofía. El trabajo de ponerse de acuerdo entre los miembros de la comisión de notables no ha de ser fácil.

La parte “Reconciliación” es por lo menos tan difícil. Sólo se pueden reconciliar los que se han disputado. Si los que se han disputado son el estado peruano y sendero luminoso, la reconciliación no parece posible. Por otro lado, si planteamos que la sociedad peruana es un grupo en el que hay diferencias irreconciliables, dudo que una junta de notables llamada CVR logre el ansiado sueño de la reconciliación nacional.

Pero el nombre de la CVR ya existía cuando se le propuso a cada comisionado su pertenencia al mismo, el nombre antecede a la creatura, al principio fue el verbo. Mi parecer es que por lo menos algunos de los comisionados tendrían que haberse negado a pertenecer a una institución con un nombre tan controversial.


2) EN EL PERÚ, LAS ENFERMEDADES O SE CURAN SOLAS O NO SE CURAN NUNCA

Es triste, pero la historia del Perú, parece avalar con ejemplos innumerables el cumplimiento de esta cínica ley empírica.

La CVR es producto del trabajo persistente de un grupo de instituciones no gubernamentales que desde los años 80 se ocupa de la defensa de los derechos humanos. Que estas instituciones tienen vínculos con grupos de ideología marxista y con un sector de la iglesia, no es secreto para nadie. Pero ser marxista, como ser aprista, o cura no puede descalificar a nadie.

Habiéndose dado por concluido el período de violencia política, estas instituciones quisieron dar continuidad a su labor de los últimos 20 años impulsando una junta de la más alta credibilidad posible, que aborde la tarea de “cerrar las heridas”, esclarecer los eventos luctuosos que hubieran sido oficialmente ocultados o soslayados, esclarecer la suerte de las personas declaradas “desaparecidas”. Todo esto es absolutamente justificado.

Lo dudoso es que el propósito básico de cerrar las heridas pudiese lograrse.

La situación es previsible y tiene antecedentes cercanos: la presunta curación de las heridas de unos significa de hecho la apertura de nuevas heridas. ¿La misión de la CVR era entonces determinar cuales se abren y cuales se cierran en mérito a la VERDAD?

Se ha dicho que tal misión es absolutamente impostergable y que compromete la continuidad del país como nación.

Es dudoso que tal argumentación desmienta la triste lección de la historia: podríamos ir más atrás pero aceptemos un somero y caprichoso repaso del catálogo de nuestras tragedias nacionales a partir de 1532.

Ese año, en Cajamarca, 400 soldados españoles masacraron a un ejército de 60,000 cuzqueños dando inicio a una proceso de sometimiento que en un siglo y medio causó la merma de la población en 6 millones de personas. Más de 200 años después, en 1781 ocurrió la más importante rebelión india contra el poder español. La represión realista devolvió multiplicadas las atrocidades que se ejercieron y acabó definitivamente con las expectativas de expulsar a los españoles para reinstaurar el imperio de los incas. En las guerras de la independencia no se luchaba más por retornar al incanato: los españoles criollos se habían cansado de pagar tributo al rey. Los ejércitos, en ambos bandos, estaban conformados mayoritariamente por indios, como es natural. La cantidad de muertos es indeterminada. Y la mortandad del pueblo indio y mestizo continuó con las guerras entre caudillos militares.

La guerra con Chile es otra gran tragedia nacional. La muerte, el hambre y la traición afligieron una vez más a nuestro pueblo. Otra vez las víctimas son innumerables. En el año de 1932, llamado "el año de la barbarie", se ejecutó el primer bombardeo aéreo en la historia de la aviación mundial (antecediendo a la tristemente célebre Legión Condor). El protagonista, la FAP. El objetivo: la ciudad de Trujillo en el Perú. Y nunca ninguna de estas tragedias escogidas al azahar necesitó del alivio que le brindara una junta de notables que se dedique a curar esas terribles heridas espirituales. Podemos volver a la actualidad y preguntar con el debido respeto por los muertos: ¿Por qué razón, una guerra mal curada con 25,000 bajas va a interrumpir el inverosímil proceso de construcción de la nacionalidad peruana? La historia del Perú no ha comenzado hace 25 años.

Una comisión de ajuste las cuentas no es mala idea. Pero sostener que la viabilidad de la nación dependa de ello es delirante.


3) LOS “CÍVICOS” (Y LOS CAVIARES) EXISTEN

No sé qué malabar podrían hacer nuestra junta de notables (la CVR) para que sus conclusiones no tengan sesgo político. No creo que tal cosa sea posible.

La institución de la CVR no tiene origen en un evento onírico como el del generalísimo don José de San Martín poco antes de inventar la bandera peruana. Tanto Paniagua como Toledo, cumplieron con acuerdos previos y multipartidarios, compromisos de las mesas de concertación por ante la OEA y que se prepararon en la misma cocina en que se gestó la debacle del gobierno fraudulento de Fujimori.

Los gestores de la CVR no son un misterio: son las ONG de defensa de los derechos humanos vinculadas con rezagos de la izquierda marxista, las organizaciones de los sectores liberales de la iglesia católica, rezagos del movimiento neoliberal que lideró Mario Vargas Llosa en los 90, y los partidos políticos más desgastados durante el período fujimorista y durante el régimen en curso.

El informe de la CVR es por lo menos el intento de escribir un acta fundacional de un novedoso (peron nada nuevo) movimiento político que es a su vez heredero de una largamente asentada tradición.

Los medios de comunicación adictas al fujimorismo acuñaron hace tiempo el término “cívico” para denominar a un grupo que sin pertenecer al partido de gobierno, era muy influyente y participaba de una considerable cuota de poder. Fernando Vivas, periodista de Caretas, publicó su mortificación por denominar con ese término a los “demócratas de centro”. No les agrada la denominación “cívico”. Pero es imposible negarles el atributo de la sustancia: los “cívicos” existen. Les tenemos que denominar provisoriamente de esa manera hasta que ellos mismos tomen un nombre que les parezca apropiado.

Gracias a la CVR la opinión pública en el Perú se ha polarizado. No me parece que esto sea necesariamente malo. Muchos jóvenes hallarán que la política no tiene que ser algo repugnante, y que mientras más personas de sólida moral adopten la lucha política, tanto mejor para la sociedad.

El insigne pintor Fernando de Szyzslo afirma sin ápice de malicia en una entrevista periodística:
“... no se puede vivir de espaldas a lo que pasó si queremos ser un país viable algún día. Hay tres conjunciones en contra de la CVR: en primer lugar los apristas, en segundo lugar algunos militares y en tercer lugar, por supuesto, la mafia del fujimorismo. A ninguno de ellos le interesa que se sepa lo que pasó.”
(El Dominical de diario El Comercio 24-8-03)

La obra de Szyzslo se inspira en el pasado prehispánico, sin embargo parecería que nos quisiera convencer de que la historia del Perú empezó en los 80. ¡No “vivir de espaldas a lo que pasó” implica mucho más que ocuparse de los últimos 20 años!

Su mensaje es claro, sólo hay UN tipo de peruano que desea la viabilidad de la nación. A ese tipo no pertenecen ni apristas, ni algunos militares, ni mafiosos fujimoristas. No hay medias tintas. Los únicos que desean y tienen lugar en un país viable sólo pueden pertenecer a uno, el mejor de los grupos en que está dividido el país: el de los buenos.

Ese es el lado siniestro del asunto. La separación del cosmos entre dos bandos irreconciliables: los ejércitos angélicos y las hordas satánicas. En esta idea hay una nota de conservadurismo tarado y despreciable: la voluntad de repetir al infinito las miserias de nuestra historia.


4) Cómo escoger los miembros de una junta de notables en el Perú

(continuará)

22.7.03

LA DIMENSIÓN INTOLERABLE


Mi primer recuerdo de una vívida sensación tridimensional no es del plácido espacio en que transcurrimos.

Procede de unos curiosos instrumentos parecidos a binoculares que un hombre exhibía sobre una pequeña mesa, a la salida de la escuela. Los extraños aparatos servían para ver el contenido de unos discos con temas propios de aquellos notables días: La Cenicienta, Pinocho, La Bella Durmiente y otros menos conocidos de la constelación Disney. Ese aparato (que deseé pecaminosamente) me enseñó la profundidad del mundo.

Aprendemos que el mundo es tridimensional, y en cierta forma podríamos decir que esto nos consta ya que nuestro organismo cuenta con los dispositivos sensoriales para atestiguarlo.

Pero estos dispositivos actúan de una manera errática y desconcertante.

Algunas figuraciones del futuro postulan fotografías y cine tridimensional. No dudo que técnicamente esto sea factible. Dudo que tales inventos puedan llegar a tener alguna utilidad. Especialmente en lo que concierne a reemplazar lo que conocemos como cine y a su moroso sucedáneo la televisión.

Recuerdo un programa de TV de la exitosa serie de Los Simpson. En este episodio, Homero atravesaba una puerta que separaba un mundo bidimensional a un mundo tridimensional y se convertía ante nuestros ojos, de un simpático tontón en una engendro monstruoso. Este es un caso de que nuestra preferencia por la añadidura de la tercera dimensión no es omnímoda.

Además. “ese 3D” no es real. Usa de los programas informáticos de modelación y animación 3D en que la perspectiva y la iluminación acentúan la ilusión de profundidad. Pero es evidente que el plano de la pantalla se mantiene inconmovible.

R. Joffé dirigió a mediados de los 80 una película llamada La Misión. En ella, De Niro es un español del siglo 18 que en un momento de cólera incontrolable mata de una estocada a su propio hermano. El instante inmediatamente posterior a la muerte, cuando cede la ira y la reemplaza una palpitante, intolerable lucidez, fue filmado por el director de fotografía Chris Menges mediante un procedimiento de movimientos simultáneos de signo contrario: la cámara se aleja del sujeto cuando al mismo tiempo el lente “entra” en zoom-in. El movimiento, muy cuidadosamente ejecutado, no altera el tamaño del asesino en la pantalla. Lo que si se altera es la “profundidad de campo”. Se opera un cambio en el tamaño y en la nitidez de los fondos que provoca una especie de descompresión de la imagen o la repentina aparición de la profundidad. Mucho conviene este artificio para recrear la sensación del momento en que el personaje enfrenta a lo irreparable.

He sido testigo de muchos momentos como este. Siempre ocurre como una repentina profundización del universo. Como si nuestra pequeña pantalla cotidiana explotara en una profundidad infinita para dejarnos más indefensos ante el inexplicable cosmos.

Los momentos de descubrimiento inesperado, glorioso o demoledor, tienen el mismo efecto. También ocurre en los viajes, cuando a la vuelta de unas horas de avión, todo es nuevo y distinto a nuestro paisaje cotidiano. Lo mismo ocurre en el retorno después de una ausencia prolongada.

Pero la asombrada constatación que ha dado lugar a esta nota es que estos momentos horrorosos o espléndidos en que el mundo se enriquece con una nueva dimensión, tienden a no duran mucho. Estos momentos de cristalina nitidez, ceden pronto de su máxima tensión y retornan a su flacidez original.

La realidad poblada de ansiedades con sus reclamos utilitarios y apetitos minúsculos, nos restituye a nuestra modesta y sólita bidimensionalidad.

El mundo en 3D es insostenible. Es claro que los humanos a pesar de vivir en ella estamos dotados de la desconcertante capacidad de suprimirla.
Aunque la conocemos, no nos es posible sostener la percepción clara de esa tercera dimensión.

Sin embargo exigimos un sucedáneo notoriamente falso, pero tolerable: por ejemplo video juegos 3-D.

El mundo propone esta curiosa paradoja. Vivimos en un mundo real tridimensional pero estamos dotados de procedimientos anti-perceptivos para cuasi suprimir una de las dimensiones de este mundo. Por otro lado nos precipitamos hacia nuestros monitores o pantallas de video que en su inalterable platitud miman una realidad 3-D.

La voluntad de jugar, es un gran impulso para la industria de las computadoras. Los programadores de video juegos exigen cada vez más capacidades a los fabricantes de tarjetas gráficas. Estas deben poder crear en los monitores imágenes ilusoriamente tridimensionales “que sean cada vez más realistas”. Para eso se requiere de procesadores gráficos cada vez más rápidos y poderosos. Al otro extremo de esa cadena hay un insaciable jugador anhelante de los modestos atisbos de tridimensionalidad que le han sido deparados.

29.6.03

El cine inmóvil

¿Quiénes tienen la razón, los millones de personas que en el vasto mundo afirmarían sin dudar que el cine y la televisión son imágenes en movimiento, o los pocos miles de ingenieros y filósofos que ante tal afirmación esbozarían una sonrisita conmiserativa y explicarían que sólo existen las imágenes fijas y que “la imagen en movimiento” no es más que una ilusión?

Es verdad que los ingenieros y los filósofos no mienten porque “la imagen en movimiento” no es más que la sucesión de numerosas imágenes quietas. Cuando pasan a la velocidad adecuada, nuestro cerebro, gracias a una dichosa imperfección hace que las veamos continuas y en movimiento.

Cuando se permite aflojar los sólidos lazos que lo atan al cotidiano mundo, el filósofo talareño Rogelio Llanos suele decir : “entre la realidad y la ficción… prefiero la ficción”.

Comparto con él la opinión de que la estofa de la que está fabricada la inquietante realidad es la ilusión.

28.6.03

Aniversario

Por estos días, Condorito ha cumplido 50 años.

Felicidades, querido Condorito.

Conspiración

En el Perú, el prestigio de César Vallejo es reconocido públicamente por la comunidad literaria, sin embargo actualmente los poetas peruanos (1) confabulan y socaban la imagen pública del poeta.

Para perennizar su sentimiento del mundo, de la vida y del amor, Vallejo usó el recurso de la poesía. Para el propósito (aparentemente banal) de perennizar su imagen civil, usó la fotografía.

Hace 80 años no existían las instantáneas tal como se conocen hoy debido a que la tecnología de entonces sólo permitía tiempos de exposición relativamente largos. Por lo tanto la POSE tenía una trascendencia probablemente superior a la actual. Las personas con sentido de la trascendencia (justificado o no) tenían que estudiar sesudamente la manera exacta en que enfrentarían esta precaria especie de inmortalidad, la fotografía.

Confieso que no he visto un repertorio muy vasto de fotografías de Vallejo, pero el tiempo siempre hace un donoso escrutinio de todas las fotos, retratos o efigies que pueda haber dejado un ser humano, y quema todas y sólo guarda una.

La foto de Vallejo es Una y la mayoría de los peruanos alfabetos la conocemos. Aparece elegante, enjoyado, hierático, probablemente místico.

Hay imágenes que son equívocas. La de Vallejo no lo es porque puede obtener respaldo en la lectura de su poesía, así que quien haya visto su fotografía no puede concebir la posibilidad de que el poeta haya sido un hedonista. No se le puede atribuir más que las módicas posibilidades de disfrute de un asceta.

Se podría suponer que, puesto que Vallejo sigue siendo figura (2) muy principal, y unánimemente reconocida entre los poetas peruanos, su influencia se hiciera evidente mediante contingentes de poetas avallejados.

Esto ocurrió alguna vez en los 50 y el poeta Neruda, se quejó de que “los que alguna vez nerudearon, hoy vallejan”. Ahora, estaría complacido en comprobar que en el Perú los poetas han vuelto a nerudear, esto es, en el sentido de su adscripción a los contingentes de los poetas epicúreos, dispuestos a confeccionar bellos poemas siempre que gocen de una generosa sinecura y que sea entre una opípara cena y una excitante sesión amorosa.

Esta nueva militancia de los poetas peruanos, se ha hecho tan notoria en los últimos tiempos, hasta el punto de que algunos de ellos se han vuelto teóricos de la gastronomía y lideran y difunden la especie de que en el Perú tenemos la mejor cocina del mundo. De ahí a abjurar de Vallejo, no hay mucho.


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1) Los poetas contemporáneos y la mayoría de los militantes de la izquierda en el Perú proceden o residen en los mismos barrios. Generalmente en algún momento de sus vidas, los izquierdistas han querido ser poetas y viceversa. Afortunadamente, no han logrado sus propósitos

2) Confieso que quise y me arrepentí de usar “emblemático”, palabra martirizada por los periodistas

9.6.03

En el siglo XVI Descartes postuló que la residencia del alma estaba al centro de la cabeza, ese es el probable origen de nuestra opinión actual. Pero en la antigüedad clásica y en el medievo los hombres creían que la sede del alma era el corazón.

Por este presunto error la antigua palabra “re-cordar” procedente del latín, tiene el sentido de “devolver al corazón” lo que antes estuvo ahí.

El cineasta Luis Buñuel en sus memorias se refiere a la amnesia que su madre padeció al final de su vida en la más rigurosa de sus variedades (que impide recordar hasta lo ocurrido en el instante inmediatamente precedente). La vida de la buena mujer era una versión poco envidiable de ese eterno presente que tanto fascina a filósofos, teólogos y poetas.

Acaso al otro extremo, a un personaje inventado por Borges, le estaba vedado el olvido. Y estaba condenado a la convivencia con la suma total de sus recuerdos, masivos y simultáneos hasta el vértigo. Absurdamente, el personaje pugnaba por disminuir al mínimo la producción de nuevos recuerdos, para no añadir a su desmesurado bagaje.

Los “famas” de Cortazar coleccionan sus recuerdos en frasquitos que ordenan primorosamente en anaqueles con cartelitos clasificatorios que dicen cosas como “caluroso verano del 79” o “baile de despedida de la promoción del 92”. Los “cronopios” por el contrario los tienen sus recuerdos desordenados en el lugar menos adecuado.

En el corazón o en la cabeza, en mi caso personal, los recuerdos se apilan a un paso razonable y se encienden y apagan aleatoriamente como luciérnagas a la hora del ocaso algunas veces, y otras menos felices, como delgadas llamaradas a pleno sol. Así está bien y así me agrada que sea.

Pero me asustan los rituales de evocación obligatoria y pública. Por ejemplo las reuniones de antiguos amigos que se vuelven a encontrar después de tiempo, y donde es inevitable y hasta obligatorio acordarse de todo lo posible, corrigiendo, mejorando, o hasta inventando recuerdos mas decorosos.

Esta fobia es, al parecer, es una grave irregularidad en mi personalidad. Creo que me expone demasiado, pero seria inútil que intentara ocultarla. Y pueda que esta confesión eche demasiada luz sobre mi historia personal (nada que ver), y que mis amigos con tendencia a la práctica ilegal de la sicología, me agobien con sus interpretaciones.

Pero ya esta dicho. El hecho es que el viernes pasado fui invitado a la casa de Bea (para decir la verdad, no fue ella la que me invito, sino un buen amigo mío, cuya vocación por la vida social admiro y envidio). Yo sabia que la reunión también iba a marcar el reencuentro de un famoso trío de voces femeninas que por los años 80 conmovieron el ambiente canoro de la Universidad Católica. Pero lo verdaderamente terrorífico del caso es que no tenía dudas acerca de qué especie de música “tendríamos” que cantar: horror de horrores, la especie llamada “música latinoamericana” de los 70.

La que en estos días se denomina “música latinoamericana” es casi exclusivamente música boliviana. Se baila con coreografías demasiado cuidadas y sus letras adolescen de una lírica recargada y dulzona. La de entonces –la de los 70– era un curioso híbrido chileno-argentino-boliviano, su inspiración y temática eran fervorosamente políticas y su discurso decididamente telúrico o cósmico, según se quiera ver.

Con el transcurso del tiempo, la interpretación de esta música se ha ido reduciendo a ambientes de mayor intimidad política, de comunidad generacional y se ha asociado a la ingesta de considerables cantidades de bebidas alcohólicas.

En las reuniones sociales de círculos feminista, por ejemplo, he logrado percibir algunas etapas que se repiten con regularidad. En algún momento las participantes tendrán que hablar de los viajes que han realizado en este año. A lo más, el año pasado. Qué lugares del mundo y qué lujosos hoteles conocieron. A los que no viajamos muy seguido ya no nos provoca para nada mencionar el viajecito que hicimos hace ya demasiados años, y tenemos que darnos maña para que la etapa del baile llegue cuanto antes. Pero inevitablemente llega un momento posterior en que las aguerridas feministas, ya bien entonadas, arracancan con la “música latinoamericana” y hasta pueda que terminen dando vivas a agrupaciones de izquierda que hace muchos años dejaron de existir.

Este, o uno parecido era el futuro que sabía que me esperaba cuando acepte ir a la casa de Bea. Pero no fue tan grave. Yo también canté (me sé bien todas las canciones). Toqué las maracas y un improvisado sucedáneo del cajón (aunque en realidad soy bongocero). Y fuimos tolerablemente felices.

Como en tantos otros casos, mi cabeza está en serias desavenencias con mi corazón.

29.5.03

MI GENTE !!!

He puesto un contador que me permite saber que desde su debut hace unos 10 dias, mi blog ha sido visitado unas 15 veces (de las cuales, debo confesar, unas 8 deben haber sido visitas de mi mismo por una necesidad muy primitiva de corroborar que mi weblog aun estaba ahí.)

Pero las otras 7, si son visitas de verdad.

Debere acostumbrarme a la idea de que ya tengo un publico, aunque muy chiquitito. Y estoy experimentando esta curiosa sensacion de “estar publicado” que debe ser un factor sicologico muy importante en todo este acontecimiento de los blogs.

Asi que esto me anima a no dejar de escribir. Al fin y al cabo, ahora me debo a mi publico!

24.5.03

¿A QUIEN NO LE GUSTA LA MUSICA?

Fui testigo silencioso de una disputa de opiniones sobre las canciones y la musica que ocurrio anoche.

D. sostenia con cierta ansiedad que a ella la conmueve la música como a cualquier persona, pero que cuando se trata de juzgar una canción, considera que la cosa primordial es la letra. V.y G. afirmaban que la musica es lo mas importante de las canciones y que cuando a uno le gusta una cancion, al menos al principio, lo primordial es la musica. El juicio de la letra viene despues, si acaso.

La segunda de las opiniones explica que a uno le puedan gustar las canciones en breton o en griego (aunque no entendamos un carajo de estas lenguas), y que haya canciones que nos gustan de toda la vida y que un dia descubrimos que tienen una letra francamente imposible.

De ahí en adelante nos siguen gustando como antes, pero muchas veces las ocultamos, y a veces las ponemos y las oimos tratando que nadie nos descubra. Asi, en secreto, las vamos queriendo mas.

Sepan que me manda amor
Que de tan dulce querella
A nadie de cuenta d’ella
Por que la sienta mayor…
(Gutierre de Cetina, creo)


Escuchando la “Misa en Re” de Beethoven, hace algunos an~os, descubri sin que nadie me lo ensen~e, que la voz humana (latin, en este caso), diciendo palabras comprensibles o no, es un instrumento mas de la orquesta y probablemente el predilecto para los humanos oidos. Y creo que el entendimiento del significado de las palabras, si las hay en una cancion, solo puede an~adir y muy raras veces sustraer.

Tambien salio de la conversación de anoche que el aprecio por la musica es una terrible exigencia de nuestra cultura. Nadie esta dispuesto a confesar llanamente que NO LE GUSTA LA MUSICA. Por otro lado, y lo digo sin lograr sustraerme a la soberbia, es claro que hay personas negadas, no digo para la practica de la musica, sino para su apreciación. Personas que no pueden hacer diferencias y que tratan de pasar piola en el mundo prestandose las preferencias del projimo.

Yo supongo que estas personas se sienten mal porque se consideran minusvalidos. Es como haber nacido con una gran nariz pero sin la capacidad de oler.

Personalmente yo los acojo sin dudarlo en la humanidad. La completitud es una ilusion, y nuestra integridad incluye nuestras carencias.

Me gustaria conocer alguien que sepa y afirme con honestidad que NO LE GUSTA LA MUSICA.

22.5.03

Anoche he empezado mi descubrimiento personal del mundo, pequen~o todavia, de los bloggers peruanos. Me he alegrado de encontrarlos porque se me hacia dificil imaginar el mundo de los bloggers hablando de una cotidianidad diferente de la propia.

Algunos mongos pueden llenarse la boca hablando de la "aldea global", pero al final siempre se trata de nuestra pequen~a aldea real. Por lo menos hasta ahora me parece que los blogs funcionan mejor en el ambito de la provincia. He visitado algunos blogs espan~oles y su interes solo llega a discreto.

Cuando un naufrago lanza una botella al mar, su esperanza es que llegue a las riberas adecuadas.

Encontre que en la ciudad de Arequipa se publica un simpatico blog. Se llama "El Refugio" y se dedica a difundir su entusiasmo por Tolkien y, entre otras cosas, a compilar el catalogo de los bloggers peruanos.

Ahora debuto en poner algunos enlaces al costado, metiendo la cuchara cuidadosamente en el HTML.

La maravilla continua.

21.5.03

En busca de la biodiversidad

Marco R. es una persona de agobiante elocuencia. En apariencia es un hombre cultivado, aunque que su interes principal parece ser sofocar cualquier atisbo de silencio que sea capaz de detectar en cualquier lugar en que se halle.

Coincidimos ayer por casualidad en la casa de un amigo común. También estaba presente un famoso "danzante de tijeras".

Sin duda, este Marco tiene expectativas muy homogenizantes respecto a sus projimos ya que, aunque poco nos conocia ni a mi, ni al danzante, se puso a hablar repentinamente de una manera muy descalificadora -en realidad, ferozmente injuriosa-de los miembros del partido aprista, antiguo partido politico peruano que actualmente lidera la oposicion al gobierno.

Sucede que yo soy una persona APRISTA, asi que me parecio razonable ponerlo en su conocimiento ya que se trataba de insultos muy violentos. Sin duda era justo informarle que sus asperas expresiones me involucraban. Le dije que soy aprista, y el buen Marco R. rio de buena gana, penso que estaba bromeando y continuo insultando a "los apristas".

Tampoco estaba en sus calculos que el danzante de tijeras fuera un aprista (en realidad nunca supimos si lo era). El hecho es que, en principio, el suponia que en la casa del antiguo izquierdista donde nos encontrabamos no cabia la posibilidad de que se produjese "un aprista"; y en segundo lugar, poco le importaba que el danzante o yo pudieramos serlo.

Tengo que decir, sin embargo, que estoy convencido de que el tal Marco M. no tenia ninguna intencion en injuriarme y que no es especialmente estupido ni malvado.

Por lo tanto debe haber algo muy malo alrededor de todo esto.

19.5.03

Hola, hace unas semanas lei en el numero del aniversario 10 de WIRED sobre los blogs. Me llamo poderosamente la atencion que algo que yo habia imaginado posible (y deseable) hace algunos an~os cuando recien me hice usuario de internet, hubiera llegado a hacerse realidad y que se hubiera convertido en un comentado fenomeno en la red.